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Monseñor Romero, una voz que sigue presente en El Salvador

Monseñor Romero, una voz que sigue presente en El Salvador

(publicat al Diario Colatino de 24/03/2008)


Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino

Hoy hace 28 años, fue asesinado por escuadrones de la muerte, en medio de una crisis social y política en El Salvador, el Arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Muerte que quiso callar al Pastor, pero que su voz suena más agudo hoy y más que ausencia ha sido un referente para las nuevas generaciones de salvadoreños.

Caracterizado por ser un fiel acompañante de la clase más pobre de este país y crítico de las injusticias sociales, Monseñor Romero fue durante su trayectoria un ejemplo a seguir, aspecto que sigue preservando actualmente.

Luego de su crimen, el 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba una misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia, en la Colonia Miramonte, el religioso ha logrado responder a muchos que cree en él y lo consideran un Santo.

Del crimen del religioso se responsabiliza, según el Informe de la Comisión de la Verdad, al ex mayor Roberto D´Abuisson, fundador del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), hecho que consideran que debe ser reconocido por el Estado salvadoreño y sobre todo por el gobierno de turno, quien aun se niega en cumplir tres recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CDIH), emitidas en el 2000 “y que prácticamente han sido ignoradas”, lamenta Antonio Barrera, de la Coordinadora Ecuménica de la Iglesia de las y los Pobres de El Salvador (CEIPES) y Comité Monseñor Romero.

Y es que hablar de Monseñor Romero, a casi tres décadas de su asesinato, es hablar de una persona que “caló” en la sociedad salvadoreña, y que sigue “contagiando a los jóvenes”, considera Barrera.
Ahora más que nunca, consideran muchos, sus mensajes, que acompañaron a los salvadoreños a finales de los 70´s y principios de los 80´s, durante sus homilías dominicales, se mantienen vigentes.
Algunos católicos le dan la característica de “profeta” y la gran mayoría de Santo.

De hecho, en Roma, Italia, se lleva un proceso de Canonización.

En el Vaticano, la “Congregación para las Causas de los Santos”, ha logrado avanzar en el proceso.

“Las frases de Monseñor Romero son certeras y calan en lo más profundo”, señala Barrera, quien destacó que a 28 años del asesinato del “viejito Romero”, como también le llaman, las comunidades y sobre todo el pueblo romerista, “tenemos la oportunidad para recordar al país y al gobierno de turno que hay una deuda con la memoria histórica”.

De parte del pueblo, puntualizó Barrera, existe todo el interés de perdonar a aquellos que le asesinaron, siempre y cuando el Estado cumpla con lo solicitado por la CIDH, organismo de la Organización de Estados Americanos (OEA), y que en el 2000, planteó tres cosas: una investigación completa e imparcial; reparación a las víctimas a consecuencia de violaciones a Derechos Humanos; y la derogación de la Ley de Amnistía, aprobada en 1993, y que imposibilitó en El Salvador, juzgar a responsables de violaciones de derechos humanos, durante la guerra civil de más de 12 años.

“CEIPES, estamos por el perdón que se constituya sobre la base de la aceptación… queremos perdonar a D´Abuisson, al partido ARENA, pero sobre la base de que pidan perdón”, enfatizó Barrera.

En este 28 aniversario del martirio de Monseñor Romero, sus seguidores consideran que su voz sigue resonando en el pueblo y más allá de las fronteras. “Recibimos este aniversario con alegría, ya no es dolor y martirio sino recordar esperanza de que Monseñor Romero, peleó por su pueblo”, añadió Barrera.

Resucitaré en el pueblo
La frase “y si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”, pronunciada por Monseñor Romero, hace más de 28 años, sigue vigente en el pueblo, y con mayor fuerza en las generaciones jóvenes que ni siquiera le conocieron pero se identifican con su pensamiento.

“Él significa un ejemplo para las nuevas generaciones… con Monseñor Romero, a los cipotes nos les da pena sentirse atraídos por él. Romero pega y tiene su propia capacidad de convocatoria”, concluyó Barrera.

Extracto de la homilía de Monseñor Romero, pronunciada el 23 de marzo de 1980, un día antes de su asesinato: “…Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ejército, y en concreto a las bases de la guardia nacional, de la policía, de los cuarteles.

Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre, debe de prevalecer la Ley de Dios que dice: NO MATAR... Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios... Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla... Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado... La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación.

Queremos que el Gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre... En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión ... !”

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