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Grup de Solidaritat Jon Cortina

Centenares marchan por el alto costo de la vida

(publicat al Diario Colatino de 12/04/2008)

Alicia Sánchez
Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino

El alto costo de la vida ya empieza a generar reacciones en la población salvadoreña. Esta mañana centenares de personas aglutinadas en el Movimiento Popular por la Paz y la Justicia Social (MPJS) marcharon desde la Plaza Las Américas (el monumento al Salvador del Mundo) hasta la Plaza Cívica del centro capitalino.

Las demandas de la población en concreto son dos: la primera y principal, es manifestar su descontento ante el alto costo de la vida; y la segunda, rechazar los “proyectos de muerte” como la explotación minera, la construcción de la carretera Longitudinal del Norte y las represas.

El Obispo de la Iglesia Luterana en el país, Medardo Gómez, manifestó “que este es el momento oportuno para que la población actúe y manifieste su descontento ante tanta violación a sus derechos”.

El religioso sostuvo que el MPJS es un esfuerzo apolítico y que su fin es presentarle una propuesta de plan de nación al gobierno.

“Esperamos que la propuesta y el plan de nación que presentaremos en una próxima fecha, ilumine a los políticos”, recalcó el obispo Gómez.

Y la propuesta de la que habla el Obispo Luterano será elaborada la semana próxima por la coordinación del MPJS y la dará a conocer con otra marcha pacífica.

“En esta marcha se puede evidenciar la crisis económica, social y política en la que vive el pueblo salvadoreño, en estos momentos”, aseguró el secretario general de Bases Magisteriales (BM), Luis Mario López.

Y una muestra de ello es la opinión de doña Guadalupe García, quien es ama de casa y vive en San Jacinto. “Estamos pidiendo que pare ya el alto costo de la vida. Ya no alcanzamos a comprar la comida de nuestros hijos”, manifestó doña García.

El MPJS está formado por organizaciones de la iglesia católica, luterana y evangélica; trabajadores, estudiantes universitarios y jóvenes.

Tanto el obispo Gómez como el Secretario General de BM aseguraron que el MPJS es un esfuerzo alternativo; asimismo rechazaron el aumento de precio al pasaje del transporte colectivo para el lunes.

La marcha llegó hasta la Plaza Cívica del centro de San Salvador y, allí, finalizó con una acto cultural donde se presentó al Comité Coordinador del MPJS.

 

Centenares marchan por el alto costo de la vida

(publicat al Diario Colatino de 12/04/2008)

Alicia Sánchez
Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino

El alto costo de la vida ya empieza a generar reacciones en la población salvadoreña. Esta mañana centenares de personas aglutinadas en el Movimiento Popular por la Paz y la Justicia Social (MPJS) marcharon desde la Plaza Las Américas (el monumento al Salvador del Mundo) hasta la Plaza Cívica del centro capitalino.

Las demandas de la población en concreto son dos: la primera y principal, es manifestar su descontento ante el alto costo de la vida; y la segunda, rechazar los “proyectos de muerte” como la explotación minera, la construcción de la carretera Longitudinal del Norte y las represas.

El Obispo de la Iglesia Luterana en el país, Medardo Gómez, manifestó “que este es el momento oportuno para que la población actúe y manifieste su descontento ante tanta violación a sus derechos”.

El religioso sostuvo que el MPJS es un esfuerzo apolítico y que su fin es presentarle una propuesta de plan de nación al gobierno.

“Esperamos que la propuesta y el plan de nación que presentaremos en una próxima fecha, ilumine a los políticos”, recalcó el obispo Gómez.

Y la propuesta de la que habla el Obispo Luterano será elaborada la semana próxima por la coordinación del MPJS y la dará a conocer con otra marcha pacífica.

“En esta marcha se puede evidenciar la crisis económica, social y política en la que vive el pueblo salvadoreño, en estos momentos”, aseguró el secretario general de Bases Magisteriales (BM), Luis Mario López.

Y una muestra de ello es la opinión de doña Guadalupe García, quien es ama de casa y vive en San Jacinto. “Estamos pidiendo que pare ya el alto costo de la vida. Ya no alcanzamos a comprar la comida de nuestros hijos”, manifestó doña García.

El MPJS está formado por organizaciones de la iglesia católica, luterana y evangélica; trabajadores, estudiantes universitarios y jóvenes.

Tanto el obispo Gómez como el Secretario General de BM aseguraron que el MPJS es un esfuerzo alternativo; asimismo rechazaron el aumento de precio al pasaje del transporte colectivo para el lunes.

La marcha llegó hasta la Plaza Cívica del centro de San Salvador y, allí, finalizó con una acto cultural donde se presentó al Comité Coordinador del MPJS.

 

Las medicinas más caras del continente y, en algunos casos, del mundo

(publicat al Diario Colatino, el 09/04/2008)

Hermann W. Bruch

En estos días se habla mucho de una nueva ley que regule el mercado de medicinas y las prebendas que reciben los médicos por recomendar tal o cual remedio. Como siempre sucede en nuestro país, las verdaderas intenciones detrás de todo esto no están siendo expuestas, los contubernios y mecanismos de protección para laboratorios y droguerías no se están discutiendo y más pareciera que todo esto apunta a crear las condiciones para incrementar las ganancias de los mercaderes de la medicina y no para beneficiar al consumidor. Veamos algunos aspectos que casi nunca se discuten. 

¿Cuál es la verdadera causa de que las medicinas en nuestro país sean las más caras del continente y, en determinados casos, del mundo entero? Seguramente que la explicación no está en que los laboratorios y droguerías le dan alguna prebendas a los médicos. Estas prebendas las reciben los galenos en otros países también sin que esto signifique que los consumidores tengan que pagar precios onerosos por sus medicamentos. ¿Alguien se ha tomado el trabajo de analizar la cadena de comercialización de las medicinas importadas y locales? ¿Alguien se ha hecho la pregunta de por qué los genéricos que en otras partes son mucho, pero mucho más baratos que aquí, cuando son vendidos en El Salvador, si es que alguna vez son permitidos, llegan a los consumidores a precios inexplicablemente más altos? Yo puedo atestiguar y comprobar cómo un genérico que en Chile cuesta 40 centavos de dólar la caja de 28 cápsulas, aquí vale, su equivalente, 40 dólares. ¡Señores por favor, esto significa cien veces su valor original! Y puedo decir con bastante seguridad, que la calidad del producto chileno es mejor que la de su equivalente de aquí, tan sólo por el hecho de que en Chile hay mejores controles, las instituciones funcionan mejor y hay más decencia en toda la cadena de comercialización.

 ¿Nos habremos hecho la pregunta de cómo funciona al Consejo Superior de Salud Pública? ¿Nos habremos interesado en averiguar cómo funciona y a qué intereses responde la Junta de Vigilancia Farmacéutica? ¿Qué intervención tienen estas dos entidades al momento de internar productos médicos de importación? ¿Por qué tanto alboroto cuando nosotros los individuos queremos importar simples vitaminas del exterior? Antes podíamos hacerlo hasta que los mercaderes de la medicinas pidieron protección para recuperar este negocio y ahora no solo ya no podemos traer las vitaminas de afuera (estas son confiscadas en Aduanas) sino que tenemos que pagar el doble por ellas en farmacias y centros de nutrición. ¡Vaya interés que muestran nuestras instituciones del Estado por proteger los bolsillos del consumidor!

 Y así siguen las historietas. Todo es una confabulación por proteger las ganancias de los comerciantes de medicinas en contra de los bolsillos de la gente. Mientras tanto, funcionarios, políticos y las empresas comercializadores (laboratorios, importadores y farmacias) se llenan la boca hablando de reformas a la ley y todas esas patrañas, solo para distraer la opinión pública para evitar que las verdaderas causas se conozcan y se discutan. Es tiempo de que los ciudadanos, consumidores todos, expresemos nuestro total rechazo a estas aviesas movidas y que exijamos que la nueva legislación sea integral, debidamente discutida a todos los niveles – con intervención abierta de consumidores, instituciones de defensoría, académicos y expertos – antes de que tengamos otro mamotreto de ley para empobrecer más a los salvadoreños.

DDHH-EL SALVADOR: El clamor de los niños desaparecidos

(publicat a IPS Noticias, Uruguay, el 06-04-2008) 

Por Raúl Gutiérrez 

SAN SALVADOR, abr (IPS) - Alberto Henríquez tenía seis años cuando un soldado decidió "llevárselo" de la localidad El Mozote, en el nororiental departamento salvadoreño de Morazán, donde un operativo militar contrainsurgente en diciembre de 1981 masacró a más de 1.000 personas, incluyendo ancianos y niños. El militar, Manuel Henríquez, se quedó con el niño en medio de la operación castrense cuando éste se había desprendido de sus familiares, quienes huían para evadir la muerte.

"Primero me llevó a la sede militar y luego me llevó a la casa de su madre" en el departamento Chalatenango, en el noroeste del país, relató a IPS Henríquez, a quien el soldado le brindó su apellido, y con la asistencia de su progenitora, lo crió.

Durante los siguientes 19 años nada supo del paradero de sus parientes o si habían sobrevivido a la matanza.

Ahora, con 34 años, casado y dedicado a la pesca artesanal, asegura que "mantiene buena comunicación" con su familia adoptiva, pero que también da "gracias a Dios" por haber realizado "mi reencuentro con toda mi familia (biológica)", en mayo de 2000.

Alberto forma parte de los 787 casos registrados de niños desaparecidos durante el conflicto armado interno (1980-1992), muchos de los cuales fueron llevados a orfanatos o dados en adopción a familias estadounidenses y europeas.

Desde 1994, la Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos ha logrado facilitar el reencuentro con sus familias biológicas de 335 "niños desaparecidos", ahora adultos, tanto en el interior de este país centroamericano como en varias ciudades de Estados Unidos y de Europa. El resto de esas personas aún no se han ubicado

En marzo de 2005, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó por primera vez en la historia al Estado salvadoreño por la desaparición de las hermanas Ernestina y Erlinda Serrano, desaparecidas durante un operativo militar en Chalatenango en junio de 1982 cuando tenían de siete y tres años respectivamente.

La sentencia del tribunal que funciona en el ámbito de la Organización de Estados Americanos ordenó a El Salvador, como primera medida de reparación a la familia, "investigar los hechos, sancionar a los responsables y efectuar la búsqueda" de las Serrano.

La sentencia, entre otras medidas incluye, el funcionamiento de una Comisión Nacional de Búsqueda de jóvenes que desaparecieron cuando eran niños, la designación de un día dedicado a los niños desaparecidos, brindar tratamiento médico y psicológico a las familias de las víctimas y la reparación material e inmaterial a ellas.

La celebración del Día Nacional de la Niñez Desaparecida durante el conflicto armado, aprobada por el parlamento salvadoreño en enero de 2007, tuvo su acto el 29 de marzo en San Salvador, organizado por la Asociación Pro-Búsqueda y donde Alberto brindó su testimonio.

Durante el festival, desarrollado en la ocasión en un parque del centro capitalino, se observaron carteles con historias entrecruzadas de los "reencuentros" y los que aún se buscan, d oficiales militares responsables de masacres y desapariciones, mientras adultos y jóvenes compartieron sus testimonios de la guerra, y otros de "esperanza de algún día" reencontrarse con sus familiares.

La guerra civil finalizó con los acuerdos de paz de 1992 entre el entonces presidente Alfredo Cristiani (1989-1994) y la guerrilla, ahora convertido en partido político legal del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), y dejó unos 75.000 muertos, 8.000 desparecidos y alrededor de 50.000 lisiados Mario Sánchez, coordinador de Pro-Búsqueda, reclamó que el Estado aún no "investiga ni esclarece el paradero de los niños desaparecidos; tampoco señala a los responsables, lo que promueve la impunidad".

Sánchez denunció que el gobierno no da "contenido" al Día de la Niñas y los Niños Desaparecidos, ignorando la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

"Existe un silencio por parte del Estado y somos las víctimas las que siempre tenemos que estar" recodando el tema, manifestó Sánchez a IPS, y explicó que acudieron a las instancias internacionales después de muchos años sin recibir respuesta de sus demandas ante la justicia local.

Se podrían "realizar actos públicos, recordatorios en las escuelas, publicar campos pagados, declarar un minuto de silencio para dignificar a las víctimas", acciones que garanticen que "estos hechos se conozcan y que no se vuelvan a repetir", demandó el activista social.

Pro-Búsqueda demandó a fines de marzo a los fiscales Yessenia Salguero, José Salazar y José Zavala, de la seccional de Chalatenango de la Fiscalía General de la República (FGR), por "faltas graves e inobservancia a sus deberes relativos a cumplir con el ordenamiento jurídico" en el caso de las hermanas Serrano.

En tres ocasiones, la última en mayo de 2007, el juzgado de Chalatenango ordenó a la FGR solicitar al ministro de Defensa y al presidente Antonio Saca, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas (FAES), la nomina de oficiales que comandaron la "Operación Limpieza", cuando desaparecieron Ernestina y Erlinda. Hasta la fecha, las FAES sólo han develado el nombre de dos oficiales pero se niegan a dar las referencias de los jefes del operativo.

Leonor Arteaga, abogada de Por-Búsqueda, exigió que se cumpla la orden judicial para identificar a los responsables y dar con el paradero de las hermanas Serrano.

"Se han negado a acatar la orden judicial. El fiscal general (Garid Safie) ha sido negligente por no ordenar que se entregue la planilla militar que participó en la acción militar", manifestó Arteaga.

La Corte Interamericana, según Sánchez, ha emitido dos resoluciones de supervisión, una en 2006 y la otra en 2007, relacionadas a la condena sobre el caso Serrano, en los que urge al Estado salvadoreño cumplir con la totalidad de la sentencia.

A fines de marzo, Amnistía Internacional (AI), publicó un comunicado en el que exige al Estado salvadoreño cumplir con lo ordenado por la Corte y denunció que los "puntos sustanciales" de la resolución siguen sin cumplirse.

"El presidente (Saca) y el fiscal general deben tomar las medidas a su alcance para facilitar las investigaciones", indica el documento. Mientras, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, otra de las instancias de la Organización de Estados Americanos, admitió, a solicitud de Pro-Búsqueda, dos nuevos casos de desaparición forzada. El de la niña Emelinda Hernández y el niño Santos Salinas, ambos desaparecidos en 1981.

Alberto, por su parte, seguirá dando "su testimonio" de que "sí hay niños desaparecidos" aunque el gobierno trate de negarlo o ignorarlo. (FIN/2008)
 

El Salvador, TLC sin frutos

(article publicat a Rebelión el 31/03/2008)

Las cosas no le han salido bien al presidente Elías Antonio Saca, principal aliado de Estados Unidos en Centroamérica e impulsor de la firma del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Washington (TLCCA-RD).

En pleno rechazo al TLC que ya lleva año y medio de entrada en vigor, más de 15 organizaciones sociales convocaron a una manifestación y expresaron su preocupación por la difícil situación económica que atraviesan las familias salvadoreñas, en su mayoría de escasos recursos.

El movimiento social de El Salvador ha estado protestando por el alto costo de la vida, y exigen al régimen de Antonio Saca que controle los precios de la canasta básica y de todos los productos en general.

Armando Flores, del Centro para la Defensa del Consumidor (CDC) calificó de impresionante el alza constante de precios mientras, las autoridades "siguen sin hacer algo" para detenerlos, sobre todo la harina, frijol, maíz, huevo, lácteos y otras decenas de productos.

Para Flores, el frijol, el maíz y el arroz son esenciales en la dieta familiar y están controlados por empresas privadas y transnacionales que mueven los precios a sus beneficios sin importarles la población.

El Salvador se ha convertido en uno de los países que contradicen las loas lanzadas por Estados Unidos a favor de las virtudes y los beneficios que conllevan los TLC para las naciones en desarrollo.

Al cabo de año y medio de haber firmado el Tratado, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) advirtieron sobre el alto costo que representa para El Salvador los problemas de desnutrición.

En algunas regiones, sobre todo en las áreas campesinas, la desnutrición crónica alcanza entre el 40 y 50 % de la población con costos que equivalen al 7,4% del Producto Interno Bruto (PIB). Para el PMA y la CEPAL estos datos son el “reflejo de la historia nutricional del país, que ha afectado la salud, educación y producción de toda su población”

Mientras el régimen de Saca es el único de América Latina que mantiene un contingente militar en Iraq en apoyo a la ocupación estadounidense, los problemas internos continúan creciendo en el país.

Las pandillas, denominadas Maras, continúan proliferando por todo el país debido a las malas condiciones sociales, y los asaltos y asesinatos se han convertido en una “epidemia” de difícil solución.

Un estudio de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) reveló que el 78 % de la población carece de seguro médico estatal o privado y el 90% de los más pobres no cuenta con ese beneficio.

El presidente de la República garantizó antes de suscribir el TLC que crecerían en espiral los nuevos puestos de trabajo pero el desempleo se mantiene aún como una tarea pendiente pues según cifras de organizaciones sociales y sindicales la cifra se ubica en 66.70% y en 54% los que no lo han podido encontrar desde hace más de un año. Las oportunidades de trabajo para los salvadoreños en los últimos tres años han disminuido en un 46.10%.

Estadísticas de la Organización de Naciones Unidas muestran que en esta nación centroamericana de un total de 8 000 000 millones de habitantes, el 40,8 % está por debajo de la línea de pobreza.

La atención pública salvadoreña que tradicionalmente ha estado en crisis por desinterés estatal, se agravó con la entrada en vigor del TLC pues pocos meses después fue firmada la Ley de Creación del Sistema Nacional de Salud que contiene fundamentalmente elementos privatizadores.

Según el Colegio Médico, sindicalistas del sector y organizaciones sociales y políticas esa ley conspirará con el derecho de los ciudadanos a disponer de atención médica y ese servicio solo podrá ser pagado por las personas adineradas.

FUSADES explicó que la mayor parte de los salvadoreños tampoco cuentan con la protección de otros programas de seguridad en el área de salud y el 85% de la población rural carece de la más mínima atención médica. Enfermedades oftalmológicas, estomacales, cardiovasculares y de cáncer golpean prolíferamente a los ciudadanos según el Programa Rural de Salud Visual de la Fundación para el Desarrollo de la Mujer.

Junto al incremento del desempleo y los precios de los alimentos, el régimen ha aprobado la siembra de 600 000 manzanas de caña de azúcar como materia prima para la fabricación de agrocombustible (etanol) que se extrae de la fermentación de azúcares o del almidón de la biomasa del maíz, cebada, mijo, sorgo, centeno, avena, y de desechos agrícolas y forestales.

Miguel Alemán, representante de la Confederación de Cooperativas de la Reforma Agraria (CONFRAS), denunció que con el TLCCA que la agricultura nacional pronto sucumbirá ante las importaciones de productos provenientes de Estados Unidos. Alemán agregó que dentro de tres años, en el país solo se consumirán las importaciones provenientes de Estados Unidos y los sectores productores de arroz, lácteos, frijol y maíz blanco serán los primeros en desaparecer.

Ricardo Navarro, presidente del Centro de Tecnología Avanzada de El Salvador (CESTA), rechazó la fabricación extensiva del etanol y advirtió que instalar esas plantas generará graves problemas sociales porque implicará dejar de producir alimentos para la población.

Además, CESTA y FUCADES denunciaron que las transnacionales, amparadas en el TLC, se adueñarán de grandes extensiones de tierra para la siembra de caña lo que disminuirá las producciones nacionales de alimentos y con la introducción de modernas maquinarias para atender los sembrados, no se crearán nuevos empleos sino que se utilizará mano de obra temporal, mientras el hambre aumentará entre los campesinos los cuales continuarán emigrando hacia las ciudades o al exterior.

Cuando Saca concluya su gestión a principios de 2009 le dejará un gris panorama a sus coterráneos salvadoreños y además un Tratado que solo sirve de Libre Comercio a Estados Unidos y sus transnacionales.

El Salvador en deuda con desaparecidos: Amnistía Internacional

(publicat al Diario Colatino el 29/03/2008)

Gloria Silvia Orellana
Redacción Diario Co Latino

En un comunicado de prensa, Amnistía Internacional reiteró la “deuda” de justicia que tiene el gobierno con los niños desaparecidos y niñas desaparecidas durante el conflicto armado en la década de los 80.

“Amnistía Internacional vuelve a exigir al Estado salvadoreño que cumpla con sus obligaciones establecidas en el fallo de fondo y requerimientos posteriores de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, sobre el caso de las Hermanas Serrano Cruz”, afirma dicha organización.

El llamamiento es debido a que, tres años después del fallo, los puntos sustanciales de la sentencia aún permanecen incumplidas por parte del gobierno en turno, que al no identificar a los responsables de la desaparición, cometen permanentemente esa violación a la integridad física de las hermanas Serrano Cruz. “El Fiscal General (Félix Garrid Safie) y el Presidente de la República , (Elías Antonio Saca), entre otras autoridades, deben tomar todas las medidas a su alcance para facilitar las investigaciones” señala el documento.

Amnistía observa que desde la creación de la Comisión Interinstitucional de Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos a consecuencia del Conflicto Armado de El Salvador, en 2004, este organismo ha tenido un papel pobre e insatisfactorio.

El informe señaló que la comisión sólo ha resuelto 30 casos y la mayoría de éstos no se refieren a desapariciones forzadas.

“Más de 700 niños y niñas han sido señalados como desaparecidos, durante el conflicto armado interno en El Salvador (1980-1992). Gracias a los esfuerzos de organizaciones de la sociedad civil más de 300 han sido localizados. Sin embargo, este día, Amnistía Internacional quiere destacar que la tarea de ubicar a estos niños y niñas es, ante todo, «es una obligación estatal”.

Por su parte, Pro-Búsqueda informó que la Comisión Interame- ricana de Derechos Humanos admitió dos nuevos casos de desaparición forzada de niños y niñas, bajo la responsabilidad de la Fuerza Armada.

Los casos son de la niña Emelinda Lorena Hernández y el niño Santos Ernesto Salinas, iniciados a partir de demandas presentadas por Pro-Búsqueda en las que se denunció al Estado salvadoreño por su responsabilidad en la desaparición forzada y la falta de justicia, en acciones para dar con su paradero.

Emelinda Lorena Hernández desapareció forzada por el Ejército salvadoreño, el 12 de diciembre de 1981 en el Cantón La Joya, jurisdicción de Meanguera, en el Departamento de Morazán, en un operativo militar realizado por el Batallón Atlacatl.

Santos Ernesto Salinas desapareció, a manos de la Fuerza Armada, el 25 de octubre de 1981.

Pro-Búsqueda seguirá investigando los casos de desapariciones forzadas de niños y niñas durante el conflicto armado, bajo el compromiso de que exista justicia para sus familiares sobrevivientes.

Exigir que se haga justicia y que no se repitan los crímenes de lesa humanidad, es el propósito del evento que este sábado realizará en el Monumento Memoria y Verdad, en el Parque Cuscatlán, la Asociación Pro Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos.

La actividad con testimonios y conciertos se enmarca en la Conmemoración del Día de las Niñas y Niños Desaparecidos, que por decreto de la Asamblea Legislativa se celebra cada 29 de marzo.

El asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero

(publicat al Diario Colatino el 27/03/2008)

Iván C Montecinos

El pasado lunes se conmemoró un aniversariomás del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, ocurrido el 24 de marzo de 1980.

Como era de esperar, miles de personas recordaron con mucho fervor esta histórica fecha que marcó la vida de las salvadoreñas y los salvadoreños.

Recordando aquel fatídico lunes 24 de marzo de 1980, cuando la relativa tranquilidad de la Universidad de El Salvador, fue abruptamente interrumpida poco  después de las cinco de la tarde, al escucharse  por los altoparlantes de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (AGEUS),  la terrible noticia de que Monseñor Oscar Arnulfo Romero había sufrido un atentado, inmediatamente se paralizaron las actividades.

Cuando minutos después, por los mismos altavoces, se confirmó la muerte de Monseñor Romero, en un primer momento en la universidad  hubo un sepulcral silencio, pero, segundos más tarde, todas las personas que ahí se encontraban entraron  en pánico y  se produjo una histeria colectiva que provocó que todos corrieran en desbandada, atropelladamente, para salir del recinto universitario, increíble, pero en menos de cinco minutos  aquel lugar quedó totalmente vacío.

En un primer momento mi reacción fue agarrar las cámaras y salir para el Hospital Divina providencia; pero era tan fuerte la impresión de terror colectivo en la universidad, que, al igual que todos, también me llené de pánico y salí huyendo. No era para menos, la reflexión generalizada en aquel momento fue: “ Si han asesinado a Monseñor Romero, en este país matan a cualquiera”.

Esa negra noche del asesinato de Monseñor Romero, el miedo se extendió por toda la capital, al grado que sus calles a tempranas horas quedaron vacías. El silencio nocturno fue interrumpido por el estruendoso ruido de bombas que se escucharon por largo tiempo en la capital,  de esa manera las organizaciones populares manifestaban su dolor y cólera  por el vil asesinato de quien fuera el guía espiritual de todo un pueblo sometido a una irracional represión gubernamental y militar.

Cuando el féretro con el cuerpo del Obispo asesinado llegó a la Catedral, comenzaron a desfilar miles de personas que querían mirarlo por última vez, aquí se pudo observar especialmente a gente de los estratos pobres muy humildes como campesinos, estudiantes, religiosos, profesionales, obreros quienes con un profundo silencio y un especial respeto veneraban a Monseñor Romero, en muchos casos depositando una lágrima sobre el ataúd a la vez que lo tocaban y se persignaban. Mientras tanto, miembros de las comunidades cristianas, a un costado de la iglesia, se mantuvieron en constante vigilia durante la semana que duró el homenaje póstumo a Monseñor.

Inmediatamente que se conociera  la noticia del asesinato de Monseñor Romero, comenzaron a llegar al país grandes cantidades de periodistas, fotoperiodistas y equipos de televisión que venían a darle cobertura hasta en los mínimos detalles a este lamentable acontecimiento que fue portada de periódicos, noticieros radiales y de televisión mundial.

El entierro de Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue programado para el Domingo  30 de marzo, inicio de la Semana Santa. Con gran expectativa se esperaba que asintieran a las exequias, miles de salvadoreños, así como numerosas delegaciones diplomáticas, políticas  y religiosas de muchos países, a pesar de que se respiraba un ambiente de inseguridad e intranquilidad.

Aquel Domingo  de Ramos, día del entierro, los millares de fieles comenzaron a llegar a Catedral desde  muy temprano, muchos portaban las tradicionales palmas de Semana Santa y otros llevaban fotografías del pastor asesinado, también las organizaciones populares, religiosas y sociales llegaban portando mantas alusivas a Monseñor, algunas fueron colocadas en el  exterior del Palacio Nacional. Muy pronto la iglesia y la Plaza Cívica estaban completamente abarrotadas. 

En un determinado momento, alrededor de las 11 de la mañana, yo me encontraba haciendo fotografías desde la parte alta de Catedral, cuando se  escuchó una fuerte explosión proveniente de un costado del Palacio Nacional, donde se observó una espesa columna de humo.

Enseguida comenzó un fuerte tiroteo que provocó que las miles de personas en la plaza corrieran desesperadamente, buscando la protección en el interior de la iglesia, en este intento murieron muchas personas aplastadas por la descontrolada muchedumbre.

Inmediatamente que el tiroteo se calmó, el centro de la capital se convirtió en un verdadero caos, los muchachos de las organizaciones populares voltearon y quemaron vehículos y un miedo insuperable invadió a las millares de personas que abandonaron con temor la concentración de los funerales del profeta asesinado.

El horrendo magnicidio de Monseñor Oscar A. Romero, en cierta manera, marcó para siempre la historia de los salvadoreños, es uno de los hechos  más trascendentales del país en el pasado siglo. No se podía creer cómo grupos extremistas de la derecha llegaran hasta el punto de asesinar al máximo obispo de la Iglesia Católica.

Cuentan que mientras miles de personas humildes hacían vigilias y  lloraban la muerte de Monseñor Romero, un puñado de políticos de la derecha y de adinerados celebraron este asesinato con sendas fiestas donde abundó el licor  fino y la buena comida.

Cabe mencionar que tras la mano de la nefasta persona  que empuñó la maldita arma que asesino a Monseñor Romero, existió toda una campaña orquestada por la derecha de este país, quienes a diario publicaba en los principales periódicos sendos campos pagados, firmados por personas y agrupaciones fantasmas que arremetían y vilipendiaban el pensamiento y el cristiano accionar de quien fuera el máximo representante de la iglesia.

Hoy, a 28 años del martirio de Monseñor Romero, miles de personas desfilaron por las calles de San salvador portando carteles alegóricos  y entonando lindas canciones que recuerdan la vida de tan ilustre personaje.  En la cripta de catedral, donde se encuentra  la tumba,  se congregaron muchos feligreses para recordar con cantos y anécdotas de lo que pasaba Monseñor cuando visitaba las comunidades campesinas de Chalatenango y le tocaba enfrentarse a los retenes militares que sin ninguna consideración lo detenían y lo sometían a interrogatorios.

Casi tres décadas han pasado desde aquel fatídico día 24 de marzo de 1980 y todo un pueblo espera con ansias justicia por este horrendo crimen y por el momento en que la Santa Sede del Vaticano ratifique la que es ya una  determinación universal de declarar a Monseñor Oscar Arnulfo Romero Galdámez, como nuestro SAN ROMERO DE AMÉRICA.

“Y ahora escribe” Iván C Montecinos, Periodista colaborador de Raíces y Diario Co Latino.

Monseñor Romero, una voz que sigue presente en El Salvador

Monseñor Romero, una voz que sigue presente en El Salvador

(publicat al Diario Colatino de 24/03/2008)


Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino

Hoy hace 28 años, fue asesinado por escuadrones de la muerte, en medio de una crisis social y política en El Salvador, el Arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Muerte que quiso callar al Pastor, pero que su voz suena más agudo hoy y más que ausencia ha sido un referente para las nuevas generaciones de salvadoreños.

Caracterizado por ser un fiel acompañante de la clase más pobre de este país y crítico de las injusticias sociales, Monseñor Romero fue durante su trayectoria un ejemplo a seguir, aspecto que sigue preservando actualmente.

Luego de su crimen, el 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba una misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia, en la Colonia Miramonte, el religioso ha logrado responder a muchos que cree en él y lo consideran un Santo.

Del crimen del religioso se responsabiliza, según el Informe de la Comisión de la Verdad, al ex mayor Roberto D´Abuisson, fundador del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), hecho que consideran que debe ser reconocido por el Estado salvadoreño y sobre todo por el gobierno de turno, quien aun se niega en cumplir tres recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CDIH), emitidas en el 2000 “y que prácticamente han sido ignoradas”, lamenta Antonio Barrera, de la Coordinadora Ecuménica de la Iglesia de las y los Pobres de El Salvador (CEIPES) y Comité Monseñor Romero.

Y es que hablar de Monseñor Romero, a casi tres décadas de su asesinato, es hablar de una persona que “caló” en la sociedad salvadoreña, y que sigue “contagiando a los jóvenes”, considera Barrera.
Ahora más que nunca, consideran muchos, sus mensajes, que acompañaron a los salvadoreños a finales de los 70´s y principios de los 80´s, durante sus homilías dominicales, se mantienen vigentes.
Algunos católicos le dan la característica de “profeta” y la gran mayoría de Santo.

De hecho, en Roma, Italia, se lleva un proceso de Canonización.

En el Vaticano, la “Congregación para las Causas de los Santos”, ha logrado avanzar en el proceso.

“Las frases de Monseñor Romero son certeras y calan en lo más profundo”, señala Barrera, quien destacó que a 28 años del asesinato del “viejito Romero”, como también le llaman, las comunidades y sobre todo el pueblo romerista, “tenemos la oportunidad para recordar al país y al gobierno de turno que hay una deuda con la memoria histórica”.

De parte del pueblo, puntualizó Barrera, existe todo el interés de perdonar a aquellos que le asesinaron, siempre y cuando el Estado cumpla con lo solicitado por la CIDH, organismo de la Organización de Estados Americanos (OEA), y que en el 2000, planteó tres cosas: una investigación completa e imparcial; reparación a las víctimas a consecuencia de violaciones a Derechos Humanos; y la derogación de la Ley de Amnistía, aprobada en 1993, y que imposibilitó en El Salvador, juzgar a responsables de violaciones de derechos humanos, durante la guerra civil de más de 12 años.

“CEIPES, estamos por el perdón que se constituya sobre la base de la aceptación… queremos perdonar a D´Abuisson, al partido ARENA, pero sobre la base de que pidan perdón”, enfatizó Barrera.

En este 28 aniversario del martirio de Monseñor Romero, sus seguidores consideran que su voz sigue resonando en el pueblo y más allá de las fronteras. “Recibimos este aniversario con alegría, ya no es dolor y martirio sino recordar esperanza de que Monseñor Romero, peleó por su pueblo”, añadió Barrera.

Resucitaré en el pueblo
La frase “y si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”, pronunciada por Monseñor Romero, hace más de 28 años, sigue vigente en el pueblo, y con mayor fuerza en las generaciones jóvenes que ni siquiera le conocieron pero se identifican con su pensamiento.

“Él significa un ejemplo para las nuevas generaciones… con Monseñor Romero, a los cipotes nos les da pena sentirse atraídos por él. Romero pega y tiene su propia capacidad de convocatoria”, concluyó Barrera.

Extracto de la homilía de Monseñor Romero, pronunciada el 23 de marzo de 1980, un día antes de su asesinato: “…Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ejército, y en concreto a las bases de la guardia nacional, de la policía, de los cuarteles.

Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre, debe de prevalecer la Ley de Dios que dice: NO MATAR... Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios... Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla... Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado... La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación.

Queremos que el Gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre... En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión ... !”