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Notícies de El Salvador

El Salvador: violencia dura de matar

 

(publicat a La Jornada el 05/06/2008)

 

Las estrategias del gobierno de El Salvador para prevenir la violencia y la delincuencia presentan graves vacíos y omisiones, según expertos y jóvenes de "alto riesgo", principales destinatarios de esos programas.

 

Aunque el gobierno implementa "programas que van por el buen camino" y que "deberían representar un cambio de enfoque", de la represión a la prevención, éstos tienen la falla de no ser "políticas públicas", lo que los vuelve "dispersos y precarios", señaló a IPS Jaime Martínez, coordinador de la Unidad de Justicia Juvenil de la Corte Suprema de Justicia.

 

Las iniciativas oficiales, agregó, se desarrollan "desde el voluntarismo, la filantropía y la caridad", sin los recursos acordes con la dimensión y la complejidad del problema, dependiendo fundamentalmente de la cooperación internacional. "Así vamos mal", opinó Martínez. El gobierno implementa desde hace años estrategias tendientes a prevenir la violencia y la delincuencia que amenazan el desarrollo humano de El Salvador. El centro de atención está puesto en los jóvenes, para quienes se intenta crear mejores oportunidades a fin de evitar que caigan en el delito o se sumen a las maras (pandillas), que según el gobierno son los principales protagonistas de la inseguridad ciudadana.

 

Esos programas son impulsados por el estatal Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP), especialmente en comunidades pobres del área del llamado Gran San Salvador, que incluye 14 municipios, y franjas en la zona occidental del territorio donde se concentra la mayor cantidad de población y los mayores índices de delito, según el Consejo.

 

Datos oficiales indican que en 2007 en el Gran San Salvador se registró 40 por ciento de los delitos perpetrados en El Salvador, incluyendo homicidios, al que le siguieron como distritos más violentos los departamentos de La Libertad, Sonsonate y Santa Ana, donde tuvieron lugar 73 por ciento de los asesinatos registrados en este país.

 

Fuentes oficiales reconocen que entre 2003 y 2007 se perpetraron más de 16 mil asesinatos, 80 por ciento de los cuales se cometieron con armas de fuego.

 

Las autoridades estiman que en este país hay unas 450 mil armas de fuego en manos privadas, pero sólo 170 mil están debidamente registradas.

 

El Salvador presenta una tasa de 57.2 homicidios por cada cien mil habitantes, una de las más altas de América Latina. Más aun, los resultados del último censo, realizado en mayo de 2007, indican que ese indicador se dispararía hasta 64, o incluso más. Expertos advierten que, en el caso de asesinatos de jóvenes, la tasa podría alcanzar hasta 149 por cada cien mil habitantes.

 

La atención médica a las víctimas, la protección de bienes y la reposición de pérdidas materiales provocadas por la alta criminalidad se llevan buena parte de los recursos estatales, mientras las autoridades no dan con la solución a un fenómeno que sigue en aumento.

 

Entre 2003 y 2007, el gobierno anterior, de Francisco Flores (1999-2004), y el actual de Antonio Saca, privilegiaron planes y leyes de mano dura para combatir la delincuencia, dirigidas principalmente contra las pandillas. Pero los especialistas sostienen que ese enfoque represivo fue contraproducente y disparó los índices de violencia.

 

En este país actúan principalmente las denominadas Mara Salvatrucha (MS) o Calle 13 y Pandilla 18 (P18), que tuvieron su origen en los años 80 en la diáspora salvadoreña dispersa en varias ciudades de Estados Unidos.

 

En sus primeros años las integraban sobre todo jóvenes, para transformarse luego en grupos conducidos por mayores de 40 años de edad, aunque se les sumaran niños inclusive de 10 años.

 

El Salvador vivía entonces una guerra civil entre la insurgencia de izquierda del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, hoy convertido en el principal partido político de oposición) y fuerzas del Estado, que dejó 75.000 víctimas civiles y 8.000 desaparecidos, hasta que en 1992 el entonces presidente Alfredo Cristiani y la guerrilla firmaron la paz.

 

Cerrado el conflicto, muchos miembros de las maras fueron deportados desde Estados Unidos. Aquí fundaron las "filiales" y en la última década se expandieron por toda América Central y el sur de México.

 

El CNSP, con un presupuesto de casi dos millones de dólares anuales, ha implementado varios programas de "prevención social de la violencia", que buscan "recuperar" barrios específicos donde se reproducen las pandillas incorporando a los residentes, quienes "deciden cambiar su entorno".

 

El presidente del CNSP, Óscar Bonilla, dijo a IPS que han impulsado "este modelo focalizado, integral y complementario, con el cual se han ’rescatado’ zonas donde antes no llegaba la policía", desarrollando el liderazgo comunal que dinamiza la relación entre la comunidad y la escuela.

 

"Al reducir la violencia en las aulas, la reducimos en la comunidad y viceversa", afirmó.

 

Bonilla detalló que otras estrategias incluyen planes para disminuir el maltrato infantil, la promoción de programas deportivos, expresiones culturales, formación vocacional de jóvenes, instrucción académica y proyectos agrícolas destinados a ex pandilleros, con vistas a su "rehabilitación".

 

Estas estrategias, agregó, han beneficiado directa o indirectamente a unos 232.000 jóvenes en toda el área metropolitana de San Salvador y en el occidente del país, con fondos mayoritariamente provenientes de la Unión Europea, que durante los últimos cinco años ha otorgado unos 15 millones de dólares para financiar el programa Pro-Jóvenes.

 

No obstante, Bonilla se queja porque algunos ejecutivos "no aplican de manera más creativa la responsabilidad social empresarial" y no "se abren a la juventud". Hizo un llamado para "fortalecer las estrategias de prevención, elevando la inversión pública y propiciando una mejor distribución del ingreso" que permita crear mejores oportunidades, en especial para los jóvenes.

 

Un informe de 2007 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe estableció que El Salvador fue de 2004 a 2005, entre los 21 países analizados, el que menos destinó a gasto social en términos de su producto interno bruto (PIB). Apenas aportó 5.6 por ciento. Aunque luego trepó a 6.5 por ciento del PIB en 2007, esa inversión social sigue rezagada frente al promedio de las naciones de América Central, que ronda 13 por ciento.

 

Para Antonio Rodríguez, sacerdote de la iglesia San Francisco de Asís de Mejicanos, las estrategias de prevención parten de un "pecado de omisión", y ocultan las causas de la violencia. "Se trata de un problema de derechos humanos para los jóvenes, ya que esos jóvenes antes de ser victimarios han sido víctimas de abuso y violencia", afirmó.

 

Rodríguez sostiene que en la base de la violencia está "una estructura económica y política altamente corrosiva y violenta, basada en la desigualdad, que es la mayor causante de pobreza y violencia" y demandó del gobierno salvadoreño "la firma y ratificación urgente" de la Convención Iberoamericana de los Derechos de la Juventud.

 

Marvin Cuellar, un joven de 22 años, que reside en la comunidad finca Montreal, una zona suburbana de Mejicanos y dominada por las maras, se vio forzado a dejar sus estudios cuando terminó noveno grado por falta de recursos económicos y se dedicó a trabajar como cocinero en un restaurante en la capital salvadoreña.

 

"Pese a la implementación de programas y planes gubernamentales, la violencia no se detiene. Los jóvenes se incorporan a las pandillas por desintegración familiar, exclusión social, falta de recursos económicos", y a veces por negligencia de los padres, dijo Cuellar a IPS.

 

En su comunidad, agregó, hay entre cuatro y cinco asesinatos al mes. "En este país no hay opciones", concluyó el joven.

 

Voto de confianza al FMLN

(publicat al Diario Colatino del 26/05/2008)

Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino

Las y los salvadoreños calificaron con su peor nota la gestión del Presidente de la República, Elías Antonio Saca, 5.47, a pocos días que éste inicie su último año al frente del ejecutivo, según la más reciente encuesta de opinión de la UCA. En la misma, el 62.7% de los encuestados cree que “ARENA no debe gobernar más el país”. Mientras que el principal partido de oposición, el FMLN, recibió un voto de confianza, y lo pone como favorito para ganar las elecciones de 2009, según los resultados de la última encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP), presentado hoy.

La población evaluó con una nota de 5.47 la administración del Presidente Saca, y que es considerada por el IUDOP como una nota que lo pone en desventaja, en momentos de una coyuntura electoral.

La encuesta realizada entre el 3 y 12 de mayo, en una muestra de 1 mil 200 personas, de las cuales un 52% consideraron que a cuatro años de esta gestión presidencial “no se ha tenido un cambio positivo” en sus vidas.

El sacerdote jesuita José María Tojeira, rector de la UCA, explicó que uno de los factores que ha contribuido a que el actual gobierno esté en desventaja ante su principal rival electoral el FMLN, es la crisis económica, que está golpeando a la población.

Tojeira comentó que el mensaje que deja esta encuesta “es la necesidad de pensar en algún tipo de pacto social, esto es indispensable en estos momentos para poder gobernar en los próximos años”.

“El pacto debe ser entre las dos principales fuerzas, de lo contrario ARENA no ganará las elecciones y el FMLN no podrá gobernar”, añadió.

El 80.4% de la población opinó que la situación económica del país ha empeorado con el actual gobierno. Y atribuyen como el principal fracaso de la gestión de Saca, la inoperancia a resolver los problemas: generar empleos, velar por madres solteras, ser concertador.

Un 46.6% cree que el Presidente Saca, “está gobernando mal”, y de sus ministerios sólo cuatro de ellos superan la nota de seis, de acuerdo a la evaluación que hacen los encuestados.

A diferencia de otros años, entre la población existe un buen porcentaje de encuestados que consideran que el FMLN puede asumir responsablemente la solución de algunos problemas que están afectando a los salvadoreños.

Los datos revelan que un 38% de los encuestados, considera que el FMLN es el partido que puede luchar contra la corrupción; cerca del 40% que podría generar empleos; 46% frenar el alza de precios, entre otras expectativas.

En el campo político, la encuesta revela una amplia ventaja del partido opositor, FMLN, ante el partido oficial, para las elecciones presidenciales, municipales y legislativas.

En preferencias a la Presidencia de la República, el FMLN obtuvo el 42.1% sobre el 26.1% de ARENA; legisladores 37.2% a favor del frente sobre 24.5% de ARENA; y en concejos municipales: 34.8% a favor del FMLN, sobre 25.8% de ARENA.

Jeannette Aguilar, Directora del IUDOP, atribuye esta ventaja del momento, que beneficia al FMLN, debido a “que el perfil del candidato (de ARENA) no logra crecer, aunque esto puede cambiar en los próximos meses”, puntualizó.

Sin embargo, la encuesta revela que la candidatura de Rodrigo Ávila no es aceptada en un 57%, que consideran que hubiese sido otro candidato.

La encuesta deja en claro que el crecimiento del partido opositor, se basa en la participación de un miembro de la sociedad civil, que se percibe entre la población, con la candidatura de Mauricio Funes, y en el desgaste del partido oficial, frente a una crisis económica, en la cual Tojeira, recomendó soluciones no asistencialista sino integrales y de impacto en la sociedad.

Centroamérica, sitiada entre el crimen y la represión

(publicat a el País, el 14/04/2008)

Expertos en la lucha contra la violencia debaten sobre el aumento de los pandilleros y el fracaso de las políticas de mano dura

JUAN JOSÉ DALTON - San Salvador - 14/04/2008

 

En amplias zonas de El Salvador se observan estampas muy parecidas a las que se vivieron durante la época de la guerra civil (1980-1992): unidades de soldados y policías patrullando las calles, policías en retenes de carreteras, sitios diurnos y nocturnos y registros en barrios pobres con la presencia de medios de prensa para transmitir en directo la brutal captura de "sospechosos".

 

La diferencia entre lo que sucedía antes y lo que sucede ahora es que durante la guerra se perseguía al "subversivo comunista" y en la actualidad, al pandillero o marero. Para algunas autoridades de la actual política de seguridad en El Salvador, basada en la dura represión del delincuente, la diferencia es mínima. De hecho, según el presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca, impulsor del cuestionado Plan Súper Mano Dura, "las pandillas son peores que el terrorismo".

 

Por eso, en la actualidad, al igual que durante el conflicto bélico, planea el fantasma de la guerra sucia: aparecen cadáveres de jóvenes con las manos atadas en la espalda, con señales de tortura y con un disparo en la nuca. Otros son ametrallados desde vehículos o motos en marcha. El pasado sábado, dos jóvenes, Daniel Alberto Vásquez Guevara, de 25 años, y su amigo Juan Carlos Arévalo García, de 17, fueron secuestrados; fueron encontrados horas después acribillados a balazos, en la zona de San Antonio Chávez, en la oriental provincia de San Miguel.

 

"Se estigmatiza al joven de barrio y se dice que es pandillero; se generaliza con que todas las pandillas son crimen organizado. Al final, lo que se hace es criminalizar la pobreza", explica Jeannette Aguilar, experta en pandillas juveniles y directora del Instituto de Opinión Pública de la jesuita Universidad Centroamericana (IUDOP). Las maras no se han quedado con los brazos cruzados: su organización es ahora más sofisticada, compartimentada y clandestina, según informes policiales.

 

En la década de los ochenta, cientos de miles de salvadoreños emigraron a Estados Unidos huyendo de la guerra. La mayoría se estableció en los barrios pobres de Los Ángeles. Ahí nacieron las pandillas Mara Salvatrucha y Mara 18, en un principio integrada por jóvenes rebeldes, amantes del rock y de la vida loca, ligada al consumo de drogas.

 

Muchos de estos mareros fueron perseguidos y deportados de Estados Unidos. Así comenzó un tránsito imparable que hizo proliferar las maras por la llamada Ruta del Migrante: Guatemala, El Salvador, Honduras, los Estados fronterizos de México y las principales ciudades estadounidenses (Los Ángeles, San Francisco, Nueva York y San Francisco, entre otras).

 

Los planes Mano Dura (El Salvador), Puño de Acero (Honduras) o Escoba (Guatemala) -políticas ancladas en la represión- fueron apoyadas por Washington tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 como parte de la lucha contra el terrorismo, que también incluía un endurecimiento de la política migratoria. Desde 2003, El Salvador se convirtió en una especie de centro coordinador contra el pandillerismo a través de la celebración anual de una Convención Internacional Antipandillas, que la semana pasada tuvo su cuarta edición y en la que se reunieron cerca de 350 expertos y agentes policiales de El Salvador, Estados Unidos, México, Honduras, Guatemala, Puerto Rico y Costa Rica.

 

"Las conclusiones de dichos cónclaves llevan a lo mismo: la represión. Ahora están haciendo énfasis en aspectos de información e inteligencia. Lo que puedo decir, de acuerdo a nuestra experiencia, es que estos planes han fracasado; la violencia y los homicidios se han incrementado. La misma policía ha reconocido que, después de cinco años, las pandillas han incrementado su número de integrantes", aseguró Benjamín Cuéllar, experto en derechos humanos e integrante de la Coalición Centroamericana para la Prevención de la Violencia Juvenil (CCPVJ), organismo que sostiene también que las convenciones han servido para justificar el incremento de los presupuestos policiales y a Washington le vale para asegurarse el "dominio en la zona en temas de seguridad".

La mejor receta, la prevención

Hace cuatro años que el sacerdote español Antonio Rodríguez, de 35 años de edad, dirige un plan de prevención contra la violencia en la ciudad salvadoreña de Mejicanos, donde ejerce como párroco. "En este año me capturaron a 16 jóvenes que estaban integrados a mi parroquia. Los acusan de ser mareros, pero son jóvenes expulsados de sus hogares pobres y desintegrados. Los capturaron de madrugada, rompieron las puertas de sus casas para capturarlos, los golpearon y dejaron con miedo a todas sus familias... Amplias zonas de Mejicanos, de Zacamil y de Ayutuxtepeque [alrededores de San Salvador, la capital] están sitiadas por soldados y policías armados. ¡Ahora nadie quiere ir a los planes de prevención porque tienen miedo ser capturados y enviados a la cárcel! Otros jóvenes han sido asesinados", denuncia indignado el sacerdote.

 

Los jóvenes salvadoreños no tienen muchas opciones: la migración en busca de trabajo y bienestar, que afecta a un tercio de la población de casi seis millones de habitantes, ha redundado a su vez en un incremento de la desintegración de la familia. La historia de cada pandillero responde a un patrón de violencia cíclica que recorre invariablemente el camino entre la víctima y el verdugo.

 

Así lo explica el experto Benjamín Cuéllar: "Es cierto que [los pandilleros] se matan por rivalidades, que están en el narcomenudeo y en las extorsiones. Sin embargo, el Estado autoritario que se ha impuesto sólo pone en la mira a las pandillas y deja de lado el crimen organizado, con nexos políticos y con los grandes poderes económicos. Es decir, aquí hay que cambiar muchas cosas y visiones; de lo contrario seguiremos en un círculo vicioso".

 

Centenares marchan por el alto costo de la vida

(publicat al Diario Colatino de 12/04/2008)

Alicia Sánchez
Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino

El alto costo de la vida ya empieza a generar reacciones en la población salvadoreña. Esta mañana centenares de personas aglutinadas en el Movimiento Popular por la Paz y la Justicia Social (MPJS) marcharon desde la Plaza Las Américas (el monumento al Salvador del Mundo) hasta la Plaza Cívica del centro capitalino.

Las demandas de la población en concreto son dos: la primera y principal, es manifestar su descontento ante el alto costo de la vida; y la segunda, rechazar los “proyectos de muerte” como la explotación minera, la construcción de la carretera Longitudinal del Norte y las represas.

El Obispo de la Iglesia Luterana en el país, Medardo Gómez, manifestó “que este es el momento oportuno para que la población actúe y manifieste su descontento ante tanta violación a sus derechos”.

El religioso sostuvo que el MPJS es un esfuerzo apolítico y que su fin es presentarle una propuesta de plan de nación al gobierno.

“Esperamos que la propuesta y el plan de nación que presentaremos en una próxima fecha, ilumine a los políticos”, recalcó el obispo Gómez.

Y la propuesta de la que habla el Obispo Luterano será elaborada la semana próxima por la coordinación del MPJS y la dará a conocer con otra marcha pacífica.

“En esta marcha se puede evidenciar la crisis económica, social y política en la que vive el pueblo salvadoreño, en estos momentos”, aseguró el secretario general de Bases Magisteriales (BM), Luis Mario López.

Y una muestra de ello es la opinión de doña Guadalupe García, quien es ama de casa y vive en San Jacinto. “Estamos pidiendo que pare ya el alto costo de la vida. Ya no alcanzamos a comprar la comida de nuestros hijos”, manifestó doña García.

El MPJS está formado por organizaciones de la iglesia católica, luterana y evangélica; trabajadores, estudiantes universitarios y jóvenes.

Tanto el obispo Gómez como el Secretario General de BM aseguraron que el MPJS es un esfuerzo alternativo; asimismo rechazaron el aumento de precio al pasaje del transporte colectivo para el lunes.

La marcha llegó hasta la Plaza Cívica del centro de San Salvador y, allí, finalizó con una acto cultural donde se presentó al Comité Coordinador del MPJS.

 

Centenares marchan por el alto costo de la vida

(publicat al Diario Colatino de 12/04/2008)

Alicia Sánchez
Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino

El alto costo de la vida ya empieza a generar reacciones en la población salvadoreña. Esta mañana centenares de personas aglutinadas en el Movimiento Popular por la Paz y la Justicia Social (MPJS) marcharon desde la Plaza Las Américas (el monumento al Salvador del Mundo) hasta la Plaza Cívica del centro capitalino.

Las demandas de la población en concreto son dos: la primera y principal, es manifestar su descontento ante el alto costo de la vida; y la segunda, rechazar los “proyectos de muerte” como la explotación minera, la construcción de la carretera Longitudinal del Norte y las represas.

El Obispo de la Iglesia Luterana en el país, Medardo Gómez, manifestó “que este es el momento oportuno para que la población actúe y manifieste su descontento ante tanta violación a sus derechos”.

El religioso sostuvo que el MPJS es un esfuerzo apolítico y que su fin es presentarle una propuesta de plan de nación al gobierno.

“Esperamos que la propuesta y el plan de nación que presentaremos en una próxima fecha, ilumine a los políticos”, recalcó el obispo Gómez.

Y la propuesta de la que habla el Obispo Luterano será elaborada la semana próxima por la coordinación del MPJS y la dará a conocer con otra marcha pacífica.

“En esta marcha se puede evidenciar la crisis económica, social y política en la que vive el pueblo salvadoreño, en estos momentos”, aseguró el secretario general de Bases Magisteriales (BM), Luis Mario López.

Y una muestra de ello es la opinión de doña Guadalupe García, quien es ama de casa y vive en San Jacinto. “Estamos pidiendo que pare ya el alto costo de la vida. Ya no alcanzamos a comprar la comida de nuestros hijos”, manifestó doña García.

El MPJS está formado por organizaciones de la iglesia católica, luterana y evangélica; trabajadores, estudiantes universitarios y jóvenes.

Tanto el obispo Gómez como el Secretario General de BM aseguraron que el MPJS es un esfuerzo alternativo; asimismo rechazaron el aumento de precio al pasaje del transporte colectivo para el lunes.

La marcha llegó hasta la Plaza Cívica del centro de San Salvador y, allí, finalizó con una acto cultural donde se presentó al Comité Coordinador del MPJS.

 

Centenares marchan por el alto costo de la vida

(publicat al Diario Colatino de 12/04/2008)

Alicia Sánchez
Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino

El alto costo de la vida ya empieza a generar reacciones en la población salvadoreña. Esta mañana centenares de personas aglutinadas en el Movimiento Popular por la Paz y la Justicia Social (MPJS) marcharon desde la Plaza Las Américas (el monumento al Salvador del Mundo) hasta la Plaza Cívica del centro capitalino.

Las demandas de la población en concreto son dos: la primera y principal, es manifestar su descontento ante el alto costo de la vida; y la segunda, rechazar los “proyectos de muerte” como la explotación minera, la construcción de la carretera Longitudinal del Norte y las represas.

El Obispo de la Iglesia Luterana en el país, Medardo Gómez, manifestó “que este es el momento oportuno para que la población actúe y manifieste su descontento ante tanta violación a sus derechos”.

El religioso sostuvo que el MPJS es un esfuerzo apolítico y que su fin es presentarle una propuesta de plan de nación al gobierno.

“Esperamos que la propuesta y el plan de nación que presentaremos en una próxima fecha, ilumine a los políticos”, recalcó el obispo Gómez.

Y la propuesta de la que habla el Obispo Luterano será elaborada la semana próxima por la coordinación del MPJS y la dará a conocer con otra marcha pacífica.

“En esta marcha se puede evidenciar la crisis económica, social y política en la que vive el pueblo salvadoreño, en estos momentos”, aseguró el secretario general de Bases Magisteriales (BM), Luis Mario López.

Y una muestra de ello es la opinión de doña Guadalupe García, quien es ama de casa y vive en San Jacinto. “Estamos pidiendo que pare ya el alto costo de la vida. Ya no alcanzamos a comprar la comida de nuestros hijos”, manifestó doña García.

El MPJS está formado por organizaciones de la iglesia católica, luterana y evangélica; trabajadores, estudiantes universitarios y jóvenes.

Tanto el obispo Gómez como el Secretario General de BM aseguraron que el MPJS es un esfuerzo alternativo; asimismo rechazaron el aumento de precio al pasaje del transporte colectivo para el lunes.

La marcha llegó hasta la Plaza Cívica del centro de San Salvador y, allí, finalizó con una acto cultural donde se presentó al Comité Coordinador del MPJS.

 

El Salvador, TLC sin frutos

(article publicat a Rebelión el 31/03/2008)

Las cosas no le han salido bien al presidente Elías Antonio Saca, principal aliado de Estados Unidos en Centroamérica e impulsor de la firma del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Washington (TLCCA-RD).

En pleno rechazo al TLC que ya lleva año y medio de entrada en vigor, más de 15 organizaciones sociales convocaron a una manifestación y expresaron su preocupación por la difícil situación económica que atraviesan las familias salvadoreñas, en su mayoría de escasos recursos.

El movimiento social de El Salvador ha estado protestando por el alto costo de la vida, y exigen al régimen de Antonio Saca que controle los precios de la canasta básica y de todos los productos en general.

Armando Flores, del Centro para la Defensa del Consumidor (CDC) calificó de impresionante el alza constante de precios mientras, las autoridades "siguen sin hacer algo" para detenerlos, sobre todo la harina, frijol, maíz, huevo, lácteos y otras decenas de productos.

Para Flores, el frijol, el maíz y el arroz son esenciales en la dieta familiar y están controlados por empresas privadas y transnacionales que mueven los precios a sus beneficios sin importarles la población.

El Salvador se ha convertido en uno de los países que contradicen las loas lanzadas por Estados Unidos a favor de las virtudes y los beneficios que conllevan los TLC para las naciones en desarrollo.

Al cabo de año y medio de haber firmado el Tratado, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) advirtieron sobre el alto costo que representa para El Salvador los problemas de desnutrición.

En algunas regiones, sobre todo en las áreas campesinas, la desnutrición crónica alcanza entre el 40 y 50 % de la población con costos que equivalen al 7,4% del Producto Interno Bruto (PIB). Para el PMA y la CEPAL estos datos son el “reflejo de la historia nutricional del país, que ha afectado la salud, educación y producción de toda su población”

Mientras el régimen de Saca es el único de América Latina que mantiene un contingente militar en Iraq en apoyo a la ocupación estadounidense, los problemas internos continúan creciendo en el país.

Las pandillas, denominadas Maras, continúan proliferando por todo el país debido a las malas condiciones sociales, y los asaltos y asesinatos se han convertido en una “epidemia” de difícil solución.

Un estudio de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) reveló que el 78 % de la población carece de seguro médico estatal o privado y el 90% de los más pobres no cuenta con ese beneficio.

El presidente de la República garantizó antes de suscribir el TLC que crecerían en espiral los nuevos puestos de trabajo pero el desempleo se mantiene aún como una tarea pendiente pues según cifras de organizaciones sociales y sindicales la cifra se ubica en 66.70% y en 54% los que no lo han podido encontrar desde hace más de un año. Las oportunidades de trabajo para los salvadoreños en los últimos tres años han disminuido en un 46.10%.

Estadísticas de la Organización de Naciones Unidas muestran que en esta nación centroamericana de un total de 8 000 000 millones de habitantes, el 40,8 % está por debajo de la línea de pobreza.

La atención pública salvadoreña que tradicionalmente ha estado en crisis por desinterés estatal, se agravó con la entrada en vigor del TLC pues pocos meses después fue firmada la Ley de Creación del Sistema Nacional de Salud que contiene fundamentalmente elementos privatizadores.

Según el Colegio Médico, sindicalistas del sector y organizaciones sociales y políticas esa ley conspirará con el derecho de los ciudadanos a disponer de atención médica y ese servicio solo podrá ser pagado por las personas adineradas.

FUSADES explicó que la mayor parte de los salvadoreños tampoco cuentan con la protección de otros programas de seguridad en el área de salud y el 85% de la población rural carece de la más mínima atención médica. Enfermedades oftalmológicas, estomacales, cardiovasculares y de cáncer golpean prolíferamente a los ciudadanos según el Programa Rural de Salud Visual de la Fundación para el Desarrollo de la Mujer.

Junto al incremento del desempleo y los precios de los alimentos, el régimen ha aprobado la siembra de 600 000 manzanas de caña de azúcar como materia prima para la fabricación de agrocombustible (etanol) que se extrae de la fermentación de azúcares o del almidón de la biomasa del maíz, cebada, mijo, sorgo, centeno, avena, y de desechos agrícolas y forestales.

Miguel Alemán, representante de la Confederación de Cooperativas de la Reforma Agraria (CONFRAS), denunció que con el TLCCA que la agricultura nacional pronto sucumbirá ante las importaciones de productos provenientes de Estados Unidos. Alemán agregó que dentro de tres años, en el país solo se consumirán las importaciones provenientes de Estados Unidos y los sectores productores de arroz, lácteos, frijol y maíz blanco serán los primeros en desaparecer.

Ricardo Navarro, presidente del Centro de Tecnología Avanzada de El Salvador (CESTA), rechazó la fabricación extensiva del etanol y advirtió que instalar esas plantas generará graves problemas sociales porque implicará dejar de producir alimentos para la población.

Además, CESTA y FUCADES denunciaron que las transnacionales, amparadas en el TLC, se adueñarán de grandes extensiones de tierra para la siembra de caña lo que disminuirá las producciones nacionales de alimentos y con la introducción de modernas maquinarias para atender los sembrados, no se crearán nuevos empleos sino que se utilizará mano de obra temporal, mientras el hambre aumentará entre los campesinos los cuales continuarán emigrando hacia las ciudades o al exterior.

Cuando Saca concluya su gestión a principios de 2009 le dejará un gris panorama a sus coterráneos salvadoreños y además un Tratado que solo sirve de Libre Comercio a Estados Unidos y sus transnacionales.

El asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero

(publicat al Diario Colatino el 27/03/2008)

Iván C Montecinos

El pasado lunes se conmemoró un aniversariomás del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, ocurrido el 24 de marzo de 1980.

Como era de esperar, miles de personas recordaron con mucho fervor esta histórica fecha que marcó la vida de las salvadoreñas y los salvadoreños.

Recordando aquel fatídico lunes 24 de marzo de 1980, cuando la relativa tranquilidad de la Universidad de El Salvador, fue abruptamente interrumpida poco  después de las cinco de la tarde, al escucharse  por los altoparlantes de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (AGEUS),  la terrible noticia de que Monseñor Oscar Arnulfo Romero había sufrido un atentado, inmediatamente se paralizaron las actividades.

Cuando minutos después, por los mismos altavoces, se confirmó la muerte de Monseñor Romero, en un primer momento en la universidad  hubo un sepulcral silencio, pero, segundos más tarde, todas las personas que ahí se encontraban entraron  en pánico y  se produjo una histeria colectiva que provocó que todos corrieran en desbandada, atropelladamente, para salir del recinto universitario, increíble, pero en menos de cinco minutos  aquel lugar quedó totalmente vacío.

En un primer momento mi reacción fue agarrar las cámaras y salir para el Hospital Divina providencia; pero era tan fuerte la impresión de terror colectivo en la universidad, que, al igual que todos, también me llené de pánico y salí huyendo. No era para menos, la reflexión generalizada en aquel momento fue: “ Si han asesinado a Monseñor Romero, en este país matan a cualquiera”.

Esa negra noche del asesinato de Monseñor Romero, el miedo se extendió por toda la capital, al grado que sus calles a tempranas horas quedaron vacías. El silencio nocturno fue interrumpido por el estruendoso ruido de bombas que se escucharon por largo tiempo en la capital,  de esa manera las organizaciones populares manifestaban su dolor y cólera  por el vil asesinato de quien fuera el guía espiritual de todo un pueblo sometido a una irracional represión gubernamental y militar.

Cuando el féretro con el cuerpo del Obispo asesinado llegó a la Catedral, comenzaron a desfilar miles de personas que querían mirarlo por última vez, aquí se pudo observar especialmente a gente de los estratos pobres muy humildes como campesinos, estudiantes, religiosos, profesionales, obreros quienes con un profundo silencio y un especial respeto veneraban a Monseñor Romero, en muchos casos depositando una lágrima sobre el ataúd a la vez que lo tocaban y se persignaban. Mientras tanto, miembros de las comunidades cristianas, a un costado de la iglesia, se mantuvieron en constante vigilia durante la semana que duró el homenaje póstumo a Monseñor.

Inmediatamente que se conociera  la noticia del asesinato de Monseñor Romero, comenzaron a llegar al país grandes cantidades de periodistas, fotoperiodistas y equipos de televisión que venían a darle cobertura hasta en los mínimos detalles a este lamentable acontecimiento que fue portada de periódicos, noticieros radiales y de televisión mundial.

El entierro de Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue programado para el Domingo  30 de marzo, inicio de la Semana Santa. Con gran expectativa se esperaba que asintieran a las exequias, miles de salvadoreños, así como numerosas delegaciones diplomáticas, políticas  y religiosas de muchos países, a pesar de que se respiraba un ambiente de inseguridad e intranquilidad.

Aquel Domingo  de Ramos, día del entierro, los millares de fieles comenzaron a llegar a Catedral desde  muy temprano, muchos portaban las tradicionales palmas de Semana Santa y otros llevaban fotografías del pastor asesinado, también las organizaciones populares, religiosas y sociales llegaban portando mantas alusivas a Monseñor, algunas fueron colocadas en el  exterior del Palacio Nacional. Muy pronto la iglesia y la Plaza Cívica estaban completamente abarrotadas. 

En un determinado momento, alrededor de las 11 de la mañana, yo me encontraba haciendo fotografías desde la parte alta de Catedral, cuando se  escuchó una fuerte explosión proveniente de un costado del Palacio Nacional, donde se observó una espesa columna de humo.

Enseguida comenzó un fuerte tiroteo que provocó que las miles de personas en la plaza corrieran desesperadamente, buscando la protección en el interior de la iglesia, en este intento murieron muchas personas aplastadas por la descontrolada muchedumbre.

Inmediatamente que el tiroteo se calmó, el centro de la capital se convirtió en un verdadero caos, los muchachos de las organizaciones populares voltearon y quemaron vehículos y un miedo insuperable invadió a las millares de personas que abandonaron con temor la concentración de los funerales del profeta asesinado.

El horrendo magnicidio de Monseñor Oscar A. Romero, en cierta manera, marcó para siempre la historia de los salvadoreños, es uno de los hechos  más trascendentales del país en el pasado siglo. No se podía creer cómo grupos extremistas de la derecha llegaran hasta el punto de asesinar al máximo obispo de la Iglesia Católica.

Cuentan que mientras miles de personas humildes hacían vigilias y  lloraban la muerte de Monseñor Romero, un puñado de políticos de la derecha y de adinerados celebraron este asesinato con sendas fiestas donde abundó el licor  fino y la buena comida.

Cabe mencionar que tras la mano de la nefasta persona  que empuñó la maldita arma que asesino a Monseñor Romero, existió toda una campaña orquestada por la derecha de este país, quienes a diario publicaba en los principales periódicos sendos campos pagados, firmados por personas y agrupaciones fantasmas que arremetían y vilipendiaban el pensamiento y el cristiano accionar de quien fuera el máximo representante de la iglesia.

Hoy, a 28 años del martirio de Monseñor Romero, miles de personas desfilaron por las calles de San salvador portando carteles alegóricos  y entonando lindas canciones que recuerdan la vida de tan ilustre personaje.  En la cripta de catedral, donde se encuentra  la tumba,  se congregaron muchos feligreses para recordar con cantos y anécdotas de lo que pasaba Monseñor cuando visitaba las comunidades campesinas de Chalatenango y le tocaba enfrentarse a los retenes militares que sin ninguna consideración lo detenían y lo sometían a interrogatorios.

Casi tres décadas han pasado desde aquel fatídico día 24 de marzo de 1980 y todo un pueblo espera con ansias justicia por este horrendo crimen y por el momento en que la Santa Sede del Vaticano ratifique la que es ya una  determinación universal de declarar a Monseñor Oscar Arnulfo Romero Galdámez, como nuestro SAN ROMERO DE AMÉRICA.

“Y ahora escribe” Iván C Montecinos, Periodista colaborador de Raíces y Diario Co Latino.